Mostrando entradas con la etiqueta divulgación científica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta divulgación científica. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de febrero de 2016

Ese inútil esfuerzo de demorar la primera visita al baño una noche de cervezas


Noche de cervezas con los amigos. Tras la primera copa aparecen las ganas y el único pensamiento de retrasar el momento de ir al lavabo por primera vez para evitar una noche de continuas y frecuentes visitas al excusado. Por desgracia, un esfuerzo inútil desde el punto de vista científico.

Acceso al artículo: Ese inútil esfuerzo de demorar la primera visita al baño una noche de cañasRestrooms. / mommysaiddaddysaid.com

 Imagen: mommysaiddaddysaid.com

viernes, 11 de diciembre de 2015

Corazón roto, corazón abombado


Un corazón atacado por el desamor – al contrario de lo que se dice habitualmente – no se romperá jamás. Sin embargo, a causa del estrés emocional puede llegar a producirse el abombamiento transitorio del ventrículo izquierdo, principal impulsor de la sangre a todo el organismo. Esta alteración en el músculo cardiaco dificulta el bombeo de sangre y produce un fuerte dolor en el pecho con sensación de asfixia, haciendo que pueda ser fácilmente confundida con un ataque al corazón.

El síndrome de Takutsubo fue descrito en Japón por primera vez en 1990 y se calcula que hasta un 6% de los casos diagnosticados como infarto son cardiomiopatías de este tipo. Según la Harvard Medical School es una dolencia asociada casi únicamente a las mujeres (80-90% de los casos). No hay consenso respecto al mecanismo por el que el corazón adquiere forma de globo a causa de un serio disgusto aunque la hipótesis principal es que existe una respuesta del músculo cardiaco al aumento de los niveles de adrenalina, hormona que se produce en mayor cantidad durante las situaciones de estrés.
El también denominado “síndrome del corazón roto” (broken-heart syndrome) es casi indistinguible del infarto de miocardio, pudiendo incluso aparecer resultados similares tras ingresar el paciente y realizarle pruebas de rutina como el electrocardiograma. En cambio, cuando se observa el corazón por medio de técnicas radiográficas este presenta una forma abombada similar a las vasijas japonesas para la pesca de pulpos llamadas taku-tsubo, dando su nombre a este curioso conjunto de síntomas. Pese a su similitud sintomática, podríamos decir que el takutsubo posee ciertas ventajas frente al infarto como el hecho de que no haya obstrucción de las arterias o que –  a diferencia del ataque al corazón en el que los daños son permanentes –  se recupere la normalidad en un periodo de una a cuatro semanas.
Imagen comparada de un corazón afectado por el “síndrome del corazón roto” y la vasija de pesca japonesa (taku-tsubo)./ www.intramed.net
Su corazón no solo podrá “abombarse” a causa de un desengaño amoroso, sino que se han descrito otros tantos desencadenantes como la muerte de un ser querido, una discusión intensa, experimentar un trauma físico o sufrir violencia doméstica.
Todas estas situaciones desde luego llegan a romperle a uno el corazón en mil pedazos. Evítelo pidiendo a quien corresponda que solo se lo abombe. Al menos eso será reversible.
@LuisadeGarnica para @Cienciasimpuras

jueves, 10 de septiembre de 2015

La Ciencia somos todos

Coincidiendo con el evento de divulgación científica más importante del año, Naukas Bilbao, que tendrá lugar durante los próximos días 11 y 12  de Septiembre, me vino a la memoria el caso de Amy.

Si oye el nombre de Amy O´Toole probablemente no le diga nada, pero forma parte de una de las experiencias científicas más innovadoras de los últimos tiempos.

Amy es una niña británica que a los 10 años había conseguido publicar un artículo científico en una revista de prestigio. Ella y sus 25 compañeros de colegio del pueblo de Blackawtonde entre 8 y 10 años, forman parte del proyecto "yo, científico" ("i, scientist") que el neurocientífico y artista Beau Lotto ha puesto en marcha para demostrar que hay un científico en cada uno de nosotros.  Lotto, pese al escepticismo y las trabas del establishment científico y de los propios profesores de los niños, consiguió con unas pequeñas pautas en clave de juego que los niños llevaran a cabo un experimento científico que comparaba el aprendizaje y la capacidad de resolución de problemas de las abejas con los de los humanos. "Blackawton bees" ("La abejas de Blackawton) demostró que las abejas tienen capacidad de aprender reglas complejas y resolver puzzles, e incluso de formar equipos para conseguir un objetivo común. El artículo, que Lotto transcribió con las propias palabras de los niños, concluye que debido a estas observaciones las abejas tienen personalidad propia y gustos personales. 

      Amy O´Toole junto a la lista de los niños autores del artículo “Blackawton bees”


Tras dos años y numerosos rechazos por parte de los editores, el paper (así se denominan en el argot científico los artículos) fue publicado en la revista Biology Letters de la mundialmente conocida Royal Society. No solo eso, sino que la revista Science incluyó el trabajo entre sus publicaciones destacadas.

Lo sucedido en Blackawton demuestra que la ciencia es para todos los públicos y abarcable por quien se lo quiera proponer. Los seres humanos, al igual que las abejas y los niños de 8 años, tenemos capacidad de observación, de plantear preguntas, de establecer posibles soluciones, de experimentar y de llegar a una conclusión. Eso, amigos, es el método científico y es por ello que la Ciencia somos todos.


Por @LuisadeGarnica para @CienciasImpuras


Acceso al artículo original "Blackawton bees": http://rsbl.royalsocietypublishing.org/content/7/2/168.




jueves, 20 de agosto de 2015

La ciencia de la sonrisa ¿Cómo diferenciar una sonrisa sincera de una falsa?


Puede que la sonrisa humana sea de los pocos gestos en los que un animal enseñe los dientes a sus congéneres sin que esto suponga a priori una amenaza, aunque regalar una sonrisa a nuestro interlocutor no necesariamente signifique que le tengamos simpatía. En el resto de especies y fundamentalmente en los carnívoros, mostrar los dientes y abrir los orificios nasales son señales de encontrarse en la antesala de un posible ataque. Si uno se encuentra frente a un perro o una rata y ve que sus labios se retiran hacia atrás para dejar ver su resplandeciente dentadura apretada más vale retirarse a tiempo, ya que lo más probable es que se sufra un mordisco de manera inminente.

En cambio en la comunicación entre primates los gestos de amenaza en los que entra en juego la boca consisten en retirar los labios hacia atrás pero con los dientes separados  ─ piense en cualquier discusión un poco subidita de tono ─.

Lo sorprendente de la sonrisa es que no consiste en un comportamiento aprendido, el hombre está evolutivamente programado para ello. Los bebés empiezan a sonreír entre las 6 y las 8 semanas de vida, e incluso se ha comprobado que los niños ciegos son capaces de sonreír ante situaciones agradables a pesar de que nunca hayan visto ese gesto.

Se han descrito más de 50 tipos de sonrisas y su significado. Pero, ¿cómo diferenciar una sonrisa sincera de una sonrisa falsa?

En psicología se distinguen tradicionalmente dos tipos básicos de sonrisa en función de los músculos implicados en el acto de sonreír. La sonrisa de Duchenne – sonrisa verdadera – implica la contracción de las mejillas y el levantamiento de los labios (músculo cigomático) y la contracción de los músculos alrededor del ojo (músculo orbicular) con la aparición de las arrugas conocidas como “patas de gallo”. La contracción de los músculos orbiculares es necesariamente involuntaria, ya que estos músculos de la cara se accionan por mecanismos cerebrales no conscientes. En la sonrisa falsa – no Duchenne – solo están implicados los músculos de las mejillas, que actúan bajo la influencia de regiones conscientes del cerebro. Es esa sonrisa que se pone cuando alguien hace una foto e interpela a exclamar “¡patata!”. La sonrisa de Duchenne implica que detrás de ella existe una emoción positiva (diversión, satisfacción, alegría,...). Por el contrario, una sonrisa en la que no estén implicados los ojos “no tiene nada detrás”, es decir, ninguna emoción.

facscodinggroup.com

Algunos investigadores han comprobado en sus estudios que el 71% de la gente es capaz de imitar una sonrisa de Duchenne al enseñarles una foto de una persona sonriendo sinceramente.  La cuestión es que podemos imitar fácilmente los gestos faciales del que tenemos enfrente en situaciones neutras, como es el caso de este laboratorio o un actor concentrado en hacerlo. La cosa se complica en caso de estar teniendo emociones negativas en cualquier situación de la vida real.

¿Cree que es usted un gran actor y que nadie podrá diferenciar su sonrisa falsa de cuando la muestra sinceramente? No esté tan seguro. Entre el 40 y el 90% de la población es capaz de detectar la autenticidad de una sonrisa.


Sonría por tanto sinceramente aunque corra el riesgo de tener más arrugas alrededor de los ojos. Está demostrado que ayuda a ser considerado socialmente y su interlocutor lo percibirá como una buena persona, amable, extrovertida, abierta de mente y en la que se puede confiar.

Por @LuisadeGarnica para @CienciasImpuras

domingo, 16 de agosto de 2015

Acertijo matemático para una tarde de domingo



Si entre tres gatos cazan tres ratones en tres horas, ¿Cuántos gatos harán falta para cazar cien ratones en 100 horas? 

Resolver este acertijo matemático es más sencillo de lo que parece. Simplemente hay que pararse unos segundos a pensar el trabajo que desarrollan juntos los tres gatos en tres horas.


Si 3 gatos cazan 3 ratones en 3 horas, entre los 3 gatos llegan a un ritmo de caza de 1 ratón/hora. Así que los mismos 3 gatos serán capaces de cazar 100 ratones en 100 horas.

viernes, 14 de agosto de 2015

Para los que al mirar al cielo se preguntan por qué las estrellas parpadean


Este año ha sido especialmente favorable para observar las Perseidas durante las pasadas noches del 12 y 13 de agosto debido a la cercanía de la luna nueva prevista para hoy día 14. Esto ha propiciado unas condiciones de observación excepcionalmente excelentes, ya que durante gran parte de la noche "no hay luna".

Seguro, y no solo durante las observaciones celestes de las noches de lluvias de estrellas fugaces, uno se percata fácilmente de que las demás estrellas parpadean, y no todas de la misma forma. A lo largo de una noche cualquiera, eso sí, con el cielo despejado y lejos de la fuerte iluminación de los núcleos urbanos, las estrellas se ven como focos de luz titilantes, de la misma manera que se percibe una moneda arrojada al fondo de una fuente. Este fenómeno se debe a que la atmósfera de la tierra posee masas de aire turbulentas, en las que se forman, agitan y desaparecen continuamente remolinos y corrientes. Estos cambios atmosféricos actúan como lentes que desvían la luz emitida por las estrellas hacia un lado u otro varias veces por segundo.


Cielo estrellado. / www.nytimes.com

Cuando se mira al firmamento nocturno son apreciables a simple vista los planetas más cercanos: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Estos son percibidos también como estrellas brillantes, pero al ser objetos más cercanos (aunque mucho más pequeños que las estrellas) estas desviaciones son mucho menores y el parpadeo no se aprecia a menos que se utilice un telescopio. Al usar este tipo de instrumentos se pueden diferenciar los planetas y la luna de las estrellas ya que estos se muestran como discos o pequeños círculos y no como puntos de luz.

Por tanto si observamos una estrella que no parpadea lo más seguro es que sea un planeta. Otro factor importante es que los planetas se mueven. Al orbitar alrededor del sol, los planetas de nuestro sistema van cambiando de posición a lo largo del tiempo de una constelación zodiacal a otra. Este fenómeno permite que un planeta puede verse a una altura u otra, verse a ratos o incluso no verse según la noche, cambiando su posición respecto de otros planetas y de las estrellas.

¿Qué hacer entonces si deseamos impresionar al vecino o la conquista que se ha dignado a acompañarnos a disfrutar de la magia de la noche estrellada? Afortunadamente los movimientos de los astros son predecibles y se pueden consultar en numerosas fuentes y páginas webs que informan sobre lo que se puede observar cada día y donde. Si la inquietud, el tiempo o la pereza no dan para tanto se puede fácilmente recurrir a aplicaciones móviles como Google Sky Map o Mapa Estelar, que además de hacerle quedar divinamente le permitirán aprender y disfrutar fácilmente de una noche de verano como esta.

jueves, 13 de agosto de 2015

Hipopótamos y elefantes rosas

"Ver elefantes rosas" es una expresión que se utiliza como eufemismo de las alucinaciones que provoca el síndrome de delirium tremens por consumo elevado de alcohol u otras drogas. Una famosa referencia literaria a esta expresión aparece en el libro "John Barleycorn" de Jack London: «Existen, hablando en términos amplios, dos tipos de borrachos. Está el hombre que todos conocemos; estúpido, carente de imaginación; y aquel cuyo cerebro está letalmente roído por ponzoñosos gusanos. Generalmente con las piernas espatarradas, se cae frecuentemente en la cuneta. En su éxtasis extremo ve ratones azules y elefantes rosados.».

Los primeros exploradores europeos en África creyeron que sufrían este éxtasis al observar cierto fenómeno en los hipopótamos que les llamó poderosamente la atención. De la piel de estos animales brotaban gotas de sudor de color rojizo que denominaron "sudor de sangre" o "sudor rosa".


"Sudor de sangre" sobre la piel de un hipopótamo./www.zoochat.com

Los hipopótamos son muy sensibles a la luz del sol y su piel es muy propensa a secarse y a quemarse, por lo que normalmente pasan el día en el agua y se alimentan durante la noche. 

Durante varios años se desconoció la naturaleza de esta sustancia y su finalidad, hasta que un equipo de la Kyoto Pharmaceutical University reveló la composición química de este sudor. Esta sustancia, que primero sale de la piel transparente, se vuelve roja en la exposición solar y después polimeriza para convertirse en un pigmento marrón supone una adaptación evolutiva muy sofisticada.

Los investigadores japoneses encontraron que el sudor secretado por la piel de los hipopótamos está compuesto por dos pigmentos, uno rojo llamado ácido hiposudórico y otro naranja denominado ácido norhiposudórico. La utilidad de estos dos componentes para el hipopótamo es asombrosa. Ambos pigmentos actúan como pantallas solares y el rojo es además un potente antibiótico que los científicos han demostrado efectivo contra varios gérmenes patógenos. Este hecho es de vital importancia para la supervivencia del hipopótamo debido a las profundas y peligrosas heridas en la piel resultado las violentas peleas con sus congéneres.

Así que ya sabe, si ve un hipopótamo rosa no de la voz de alarma. Solo hay que preocuparse cuando en una noche loca empiece, como Dumbo, a ver desfilar psicodélicos paquidermos rosas.



miércoles, 12 de agosto de 2015

¿Qué se produce en la piel cuando hay una quemadura solar?

Las quemaduras solares son un clásico del verano. Consisten en un eritema (enrojecimiento de la piel) que cursa muchas veces con inflamación y dolor. Pese a que generalmente no les demos mucha importancia, si la exposición es muy prolongada pueden llegar a producirse hasta lesiones de segundo grado en las que aparecen ampollas.

Las lesiones características de la quemadura solar se deben a que la radiación ultravioleta (UV) del sol es capaz de penetrar en la células de la piel y afectar a su ADN. Como consecuencia las células cutáneas producen una serie de sustancias, entre ellas diversas proteínas y enzimas. Estas moléculas actúan sobre la piel dilatando los capilares sanguíneos (enrojecimiento) y haciendo que se concentren en la zona afectada células inflamatorias (hinchazón y dolor). 

Todo el mundo habrá observado que estos síntomas no aparecen inmediatamente después de la exposición solar. La producción de sustancias derivadas de la acción de la radiación UV puede tardar en aparecer entre 4 y 6 horas. Es por eso que solemos darnos cuenta una vez ha transcurrido el día o tomamos una ducha.

Los daños en el ADN celular pueden llegar a ser tan severos como para que las células cutáneas mueran y la piel se desprenda ("nos pelamos"). Aunque el organismo dispone de mecanismos de reparación cutánea y del ADN de las células dérmicas, si el daño es repetido y prolongado en el tiempo esos mecanismos pueden llegar a fallar y dar lugar a mutaciones genéticas en el ADN que terminen derivando en un cáncer de piel. 


Imagen: http://www.nlm.nih.gov/